Una de las ventajas de “trabajar desde casa”, es que la “casa” puede ser cualquier parte del mundo. Para muchas personas, hallarse en una situación de total libertad para ir a donde quieran cuando quieran es una experiencia completamente nueva que exige una forma de pensar completamente nueva.
En este nuevo contexto del mundo del trabajo, mucha gente se está dando cuenta que permanecer atados a un lugar, a un país, o a una nación, no les va. Quieren ser ciudadanos de ellos mismos y ciudadanos del mundo, y de nada más, o nadie más.
Esta nueva libertad que muchos freelancers o personas que trabajan a distancia están descubriendo les hace reevaluar sus lealtades y sus prioridades.
A partir de este hallazgo uno puede dirigirse en dos direcciones: la del viajero perpetuo o la del ciudadano del mundo.
Viajero perpetuo
¿Qué quiere decir “viajero perpetuo”? Es una persona que arregla su vida de modo que no pueda ser considerada residente legal de ningún país en los que está. Normalmente el viajero perpetuo obtiene una ciudadanía en un país donde paga impuestos sólo por las ganancias realizadas en su país. Su residencia legal está en un país con poco o ningún impuesto. Viajan entre distintos países con sus bienes distribuidos entre varios países, y no pagan impuesto a las ganancias ya que se quedan en un país por una cantidad de tiempo inferior a la necesaria para ser contribuyente impositivo.
Hay muchos motivos para obrar así. La primera y más evidente: para evitar pagar impuestos. Estas personas piensan que no hay verdaderamente ningún argumento de peso para pagar impuestos a un gobierno en el cual no creen o que malgasta su dinero.
Otro motivo puede ser para evitar las catástrofes y las crisis. Estas personas no quieren quedarse estancados en un país propenso a la guerra o al desastre económico. Están listas para partir en unas horas. Reducen su capital immobiliario al mínimo y crean empresas offshore, donde su gobierno no pueda tocarlas.
Otro motivo puede ser sencillamente el querer obtener un poco de privacidad y alejamiento de las organizaciones burocráticas del mundo, siempre ávidas de más y más dinero.
En definitiva, se trata de ser ciudadano de su propio imperio.
Ciudadano del mundo
El ciudadano del mundo es alguien que decide dejar de ver el mundo segmentado en naciones, y considera al mundo como el hogar de la humanidad, en el que todos tienen derecho a y son responsables de los territorios de todo el mundo. Para el ciudadano del mundo la ciudadanía nacional no tiene sentido, y decide dejar de ver la realidad a través de los anteojos del patriotismo o de la perspectiva del país en el que crecieron.
La diferencia
La diferencia más básica es que uno es una filosofía y el otro una práctica. Son dos de los caminos que la gente toma después que, como me ha sucedido a mí, hemos viajado mucho y visto el mundo. El tercer modo es volviendo a ser miembros de una nación, trabajando en esa nación, y muriendo allí. Esta tercera opción es la más frecuente. Una vez vueltos a casa nos encontramos muy cómodos y no vemos muchas razones para pensar en el resto del mundo.
Y usted ¿ha pensado alguna vez en estas posibilidades? Déjeme sus opiniones.



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