El autocontrol comienza con la capacidad de elegir tu propia dirección en la vida. Y si usted está atrapado en las furiosas corrientes de un río de aguas blancas, o está arrastrado por una avalancha de invisibles pensamientos y sentimientos, hay algo que todavía sigue existiendo: le guste o no, usted se está moviendo en la dirección de la corriente. Usted no tiene opciones reales, siempre y cuando usted esté bajo la influencia de ese caudal de pensamientos internos apurados.
Es por eso que aprender a desacelerar es el mismo que aprender a entrar dentro de nuestra propia vida.
Este es el desafío. Los pensamientos apresurados y los sentimientos ansiosos nos son invisibles, porque cada vez que comenzamos la carrera comenzamos a correr con ellos.
¡Baja la velocidad! Relájate. Atrévete a desafiar todos esos gritos internos que te piden que estés tenso y nervioso. Obedece a esa otra vocecita que te dice que la vida simple es la vida verdaderamente poderosa y eficaz.
Esta es la solución en forma de ejercicio que te ayudará a bajar la velocidad en tu vida. ¿Cómo se puede hacerlo? Reduce deliberadamente tu velocidad interna habitual.
Aquí hay varias sugerencias para garantizar un buen comienzo:
1. Vaya a tomar su taza de café a un ritmo de paso 50 por ciento más lento que el normal.
2. Para intentar alcanzar el teléfono, su vaso de agua o su pluma, use el setenta y cinco por ciento de su velocidad normal.
3. Maneje su vehículo siempre a la velocidad legal y no más rápido.
Una práctica que me parece particularmente rentable, en el hogar y en los negocios, es hacer siempre una pausa de unos segundos antes de responder a la pregunta de alguien. Esta pausa consciente para despertar la conciencia interna es muy valiosa.
Sea cual sea el motivo, elija una hora y un lugar para frenar y, a continuación haga el ejercicio de salir mentalmente de la prisa interna. Esta es la razón secreta del porqué este ejercicio crea un mejor autocontrol: bajar la velocidad nos ayuda a tomar conciencia de nosotros mismos en una manera nueva y superior, creando un contraste entre la velocidad usual de nuestra vida y la nueva velocidad elegida libremente.
Esta mayor conciencia de uno mismo permite salir de las prisas, de los pensamientos, sentimientos y pasiones vertiginosos, haciéndonos conscientes de su poder en nuestra mente, y haciéndonos dar cuenta que no nos pertenecen, que no son “nosotros”. Una vez que esto está claro, entonces usted puede elegir su propio camino en la vida.
Salga de la prisa, desacelere, y entre dentro de su vida. Hágalo ahora.



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